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REFLEXIONES A CERCA DE EXPERIENCIAS CON TIC EN LA EDUCACION


Quiero partir de una premisa "Las TIC son una experiencia de la vida de los estudiantes y no un simple uso de herramientas". Para ellos, las TIC no son los dispositivos sino las actividades que realizan con ellas y la identidad que logran con ellas. No están enfocados en ser especialistas del manejo y arreglo de máquinas o los detalles mínimos de la configuración de cada servicio. Nada de eso tiene valor en sí mismo, sino como habilitaciones o condiciones para realizar una actividad y vivir una experiencia.

Esto no quiere decir que no tengamos estudiantes que se dediquen a esos detalles y aspectos, pero estos estudiantes especialistas los encontramos en todas las experiencias: tenemos futuros matemáticos que se enfrascan en los cálculos, futuros artistas involucrados en crear objetos artísticos, futuros comunicadores implicados en entrevistas y videos, etc.
Las TIC son una experiencia de la vida de los estudiantes, un tipo distinto de experiencia, no es la experiencia científica, tecnológica, religiosa, económica, social, artística, etc. Es una forma de construir la vida, como todas las anteriores mencionadas. La observamos si salimos de la escuela, al menos, si caminamos fuera de las fronteras físicas que la construyen. Salimos y seguimos a nuestros estudiantes en una transformación que no creemos, pero que constatamos.

Hay una cultura y una sociedad a extramuros de la escuela.

En ella, vemos a nuestros estudiantes desarrollando vínculos y evadiendo peligros y, también, acercándose a las seducciones de la vida actual. Pero no vamos a ingresar a todo ello, solo miremos cómo hacen cuando las TIC se presentan en su vida. Allá va Julio, que casi tropieza con Sheila, porque estaban mirando su celular, mientras uno se reía y la otra se molestaba. Y muchos de ellos suben al transporte con audífonos que los aíslan de los ruidos… al parecer. Miran a un lado u otro, no están extasiados por la música, sino están atentos y tensos. Ahí unos le quitan los audífonos a otro por la espalda, se voltea y se ríe con ellos. Luego se muestran una foto, parece, y todos le dicen qué escribir. El que no tiene celular mira encima de los hombros y jalonea para escribir. Se bajan. Ya no los veo. Quedan otros aquí. Un muchacho, Edgar, y dos amigas suyas, Jhenifer y Patty. Se pasan el celular de uno a uno, mientras le miran la carcasa, Edgar se ríe del corazoncito que cuelga del celular de Patty, y ambas también lo fastidian porque el suyo está todo rayado por atrás. Jhenifer mira el celular y dice que Yoli sabe que Edgar no puede venir porque Raquel no le dio permiso. Edgar le quita el celular y escribe, mientras ellas se ríen. Yo me bajo aquí.
Tengo que enviar un correo urgente y se me ha acabado el saldo de internet en el smartphone. Encuentro una cabina pública, y me encuentro que está llena de estudiantes entre 10 a 12 o 13 años, niños y niñas, aclaro. No tengo que preguntarle al encargado qué hacen. Todos tienen tremendos auriculares y están concentrados, tensos. Y se siente que teclean sin parar. No escriben su tarea, ciertamente. Juegan en red. Termino de enviar mi correo y me dispongo a salir. Antes, escucho cómo un chico, que se llama Batman (así le dicen los demás), está pidiéndole al encargado que le deje terminar y que le paga mañana. El encargado se niega, así que Batman interrumpe a un joven que está conversando al fondo, en susurros, que no se molesta y le da unas monedas, pero le dice que él se va a conectar para mirar su juego. Es su hermano, creo. Me voy.

La experiencia TIC es distinta

Estas interacciones sociales tienen supuestos y consecuencias, son una forma distinta de relación, donde lo visible y lo invisible (la presencia física y la virtual) configuran actitudes y acciones, donde se desdibuja lo privado y lo público, donde las normas no son aceptadas sino que se construyen en la misma interacción. Para este tipo distinto de experiencia, la escuela está mal preparada. La experiencia de vida del docente o del adulto en este caso es más importante que su mayor conocimiento (este mayor conocimiento tampoco se mantiene, si el estudiante decide saber más y busca información disponible). ¿Por qué? Porque las TIC son una práctica social, no un saber técnico. La cuestión de la programación, el software y el hardware, de los protocolos y el cableado de la red, todo ello no tiene nombre propio en ese mundo de experiencias, son estrategias o “trucos” o “tips” que se necesita saber para reírse, burlarse, jugar, etc., pero no definen la experiencia TIC.

Aprender las TIC es reflexionar la experiencia vivida o por vivir

¿Qué es lo que debe aprender el estudiante? ¿los trucos o tips? No creo eso. Ellos aprenden, con su esfuerzo, sin ayuda, las formas en que se actúa e interactúa: aprenden a observar e interpretar el entorno virtual, pero al hacerlo por medio del ensayo y error o, en el mejor de los casos, por el consejo de un par más hábil pero autodidacta, sus experiencias son limitadas a sus intereses inmediatos. No tienen el andamiaje que les permita ir más allá, observar mejor, interpretar con exactitud, medir y proyectar consecuencias. Este andamiaje no existe. No lo han planteado hasta ahora las pedagogías que se ocupan de las TIC, porque han estado enfocadas en el saber técnico de las TIC, no en la experiencia del usuario, han estado concentrados en la inmensidad de la información disponible, en el catálogo extenso y creciente de aplicaciones, en los fuegos artificiales que ofrecen los productores de software y hardware.
Para lograr este nuevo aprendizaje, como formadores debemos asumir otra forma de interactuar con los estudiantes: a través del entorno virtual. En este distinto contexto de aprendizaje, la metodología del docente es plantear escenarios significativos simbólicos e interactivos. Para ello, empleemos las estrategias de aprendizaje como una forma organizada de realizar actividades para aprender los entornos virtuales y sacarles provecho: indagación interactiva, trabajo colaborativo virtual y gestión interactiva del conocimiento. Hagamos que los estudiantes piensen con los entornos virtuales, por ejemplo, que piensen ordenando su información digital (estrategia de aprendizaje) con una presentación de diapositivas (aplicación). No exponer diapositivas (estrategia de enseñanza), sino dárselas a los estudiantes para que encuentren errores, insuficiencias, problemas de diseño, las re-ordenen (estrategia de aprendizaje). En resumen, se aprende en los entornos virtuales: observando e interpretando significados, interactuando con la información y con los otros, creando materiales (en los entornos virtuales toda acción e interacción es una creación), y, como todo lo que hacemos tiene consecuencias, debemos hacer reflexionar a los estudiantes para que vayan adaptando sus interacciones según los resultados.

Conclusión

Pensemos por qué abandonamos los juegos infantiles. Quizá, de un modo u otro, no los abandonamos, y tal vez querer mantenernos en ellos sin que nadie se dé cuenta, ocasiona tanta frustración. Es una experiencia vital irrenunciable. Y las TIC se aferran al estudiante o viceversa porque le permite experimentar un espacio vital donde tiene el control y se entretiene (no sé si se divierte). Asumir esto en el proceso de hacerse adulto, y conservar lo creativo y refrescante de su niñez, es ayudar a ser feliz. Por eso, debemos procurar las TIC como experiencia, como la proyección virtual que nos ayuda a recrear el mundo. Y, de paso, a aceptarlo y enfrentarlo. No soslayemos las TIC en el arcón de los utensilios, sino asumamos que son parte de la naturaleza humana, esa naturaleza que nunca termina de definirse y que se define como el proceso de crearse.

BRECHA DIGITAL Y POLÍTICAS EDUCATIVAS EN EL PERÚ


Para que nuestro país cierre la brecha digital se requiere una inversión de 11,000 millones de dolares. El presupuesto destinado a la construcción de la red de fibra óptica y otras obras de infraestructura debe crecer 9% mas que el ritmo actual. En nuestro país, mas del 60% de los peruanos no cuentan con acceso a Internet; y en las poblaciones vulnerables las cifras empeoran. Según un estudio de Cepal, solo el 1.4% de los hogares indígenas en el Perú cuenta con conexión a Internet.
Si nos remitimos a estudios hasta el año 2011 por la UNESCO, en el Perú, aproximadamente el 17% de las cerca de 60000 escuelas públicas tiene un laboratorio o sala de computadoras. El 83% de ellas no lo tienen. ¿Es esto una brecha digital (o una parte de ella)?
Hay dos formas encontradas de definir la “brecha digital”. La primera la define en función de la posesión de tecnología o desarrollo de las TIC, es decir, unos las tienen y otros no; entonces, es un asunto estadístico con ciertas influencias sociales. La segunda se define como la distancia social que existe entre comunidades que poseen TIC y las que no lo poseen; es un asunto de desigualdad social o de no equidad. Si las políticas nacionales utilizan la primera definición, tratarán de adquirir o distribuir tecnología, en cambio, si utilizan la segunda, tratarán de encontrar medios alternativos o complementarios para conseguir el desarrollo humano equivalente.
Prefiero la segunda, porque no tiene relevancia el desarrollo de las TIC en sí mismo, a menos que, culturalmente, haya elegido como deseable el modo de vida tecnológico (curiosamente, elegir las tecnologías como modo de vida es una elección ideológica o filosófica, aunque no parezca).
Por eso es que el análisis del caso propuesto (del Perú) y de la política nacional requerida incide en otras acciones que no sean la simple distribución de tecnología. En principio, la situación (de la implementación tecnológica) no va a cambiar, a pesar de los esfuerzos del gobierno que puedan darse. Multiplicar 60,000 por el costo real de la implementación de una sola aula por escuela es prohibitivo, sin agregar gastos diferenciales como el transporte, la implantación de energía eléctrica, la construcción de un aula para ello, etc. Y sólo suponiendo que es un aula por escuela (con lo que nunca se llegará a un ratio de un alumno por PC).
La adquisición de tecnología para las escuelas es un gasto superfluo o “circunstancial” (impacto en la opinión pública) para la mayoría de los “actores oficiales” de la economía. Pero esto no es cierto para los padres de familia, en la medida que asocian la inversión en la educación de sus hijos con el incremento de nivel de vida, a mediano y largo plazo. 
Esta inversión puede consolidarse e incrementarse en tanto la respuesta de la escuela sea específica y muestre consecuencias evidentes. Por ejemplo, el incremento de la calidad de la enseñanza, productos desarrollados por sus hijos, apoyo de la escuela a la comunidad, etc.
Para que los padres, es decir, la comunidad, redirija sus prioridades de inversión hacia la escuela, la escuela debe proporcionar un modelo válido de “aprovechamiento” de la tecnología. No debe suceder que los alumnos comenten a sus padres que estuvieron una hora buscando un dato, o que estaban jugando con software educativo. Más bien debe suceder que digan “hemos encontrado cómo se libraron de las ratas en una escuela de Colombia” o que “necesito practicar más operaciones para ganar en un concurso de presupuestos familiares”. Es decir, hacer que los alumnos sean conscientes de que están aprendiendo más con las TIC.
Eso quiere decir que lo esencial o fundamental del desarrollo social para superar la brecha digital se encuentra en el planteamiento educativo del empleo de las TIC, en el énfasis sobre el desarrollo de capacidades y no en el número de horas de contacto con las PC, en NO estudiar computación sino en aprender a investigar, trabajar en equipo y producir materiales educativos de cualquier área con TIC.
Pero también debemos responder una pregunta previa: ¿qué hacer para que los alumnos APROVECHEN las tecnología en sitios donde no tienen computadoras?
  • Ciertamente, lo primero es eliminar la identificación entre computadora y tecnología.
  • Lo segundo es PENSAR en las actividades educativas antes que en los aparatos.
  • Aquí nos planteamos que sólo a través de los métodos tecnológicos podemos APROVECHAR tecnología sin aparatos tecnológicos.
  • Sólo nos centramos en tres actividades educativas transversales: investigación, trabajo en equipo y producción de material educativo.
  • A ellas les aplicamos, cuando no tenemos PCs, métodos y procedimientos provenientes de las TIC.
Antes de terminar, quisiera hacer resaltar que para que hagamos aprovechamiento de la tecnología sin artefactos (tecnológicos), el eje es conceptuar la tecnología como actividad social, cuya finalidad es la “optimización” de procesos (y, desde mi punto de vista, utilizando los procedimientos y resultados de la ciencia). Si esto es así, al procurar inculcar ese criterio de desarrollo de procesos como un valor a tomar en cuenta estaremos avanzando hacia la eliminación de la “brecha digital”.

Fuente:
Diario Gestión-Peru
Unesco
http://www.unesco.org/new/es

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